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Señales de TDAH en niñas: por qué pasan desapercibidas

25 sept
2 min de lectura

Cuando pensamos en un niño con TDAH, la imagen que suele venir a la cabeza es la de un niño movido, que no para quieto, que interrumpe en clase o que se levanta constantemente del pupitre. Esa imagen no es errónea, pero es incompleta: describe sobre todo el perfil hiperactivo-impulsivo, que es más frecuente en niños. En las niñas, el TDAH suele presentarse de forma muy distinta, y precisamente por eso se detecta mucho más tarde, o no se detecta nunca.


Por qué el TDAH en niñas se diagnostica menos y más tarde

Numerosos estudios señalan que las niñas con TDAH son diagnosticadas, de media, varios años más tarde que los niños, y que reciben significativamente menos diagnósticos en general, no porque tengan menos TDAH, sino porque su presentación es menos "ruidosa" y menos disruptiva en el aula.

niña saltando

El perfil predominante en niñas suele ser el de tipo inatento, sin apenas hiperactividad visible. Esto significa que no molestan, no llaman la atención negativamente, y muchas veces son descritas como "despistadas", "en las nubes" o "que se le escapan las cosas", en lugar de ser identificadas como una posible señal de TDAH.


Cómo se manifiesta el TDAH inatento en niñas

Algunas señales que suelen pasar desapercibidas porque no encajan con la imagen "típica" de TDAH:

  • Se despista con facilidad, pierde el hilo de las explicaciones o de las conversaciones.

  • Pierde objetos con frecuencia (material escolar, prendas de ropa, cosas personales).

  • Le cuesta organizar tareas con varios pasos, aunque entienda perfectamente lo que hay que hacer.

  • Parece estar "en su mundo", soñando despierta, incluso cuando está mirando al profesor.

  • Es muy autoexigente y esconde bien su esfuerzo: compensa sus dificultades trabajando el doble para que no se note, lo cual retrasa aún más la detección.

  • Puede mostrar más ansiedad o síntomas emocionales (llanto fácil, autocrítica) que problemas de conducta.


Esta capacidad de "camuflar" las dificultades —que en la literatura se conoce como enmascaramiento— es especialmente frecuente en niñas, y tiene un coste: muchas llegan a la adolescencia agotadas de sostener un esfuerzo invisible que nadie ha reconocido ni ha entendido.


La clave práctica: fíjate en el coste, no solo en el resultado

Si tu hija saca buenas notas pero llega a casa agotada, si tarda muchísimo más tiempo que sus compañeras en hacer las tareas, o si notas que se esfuerza de forma desproporcionada para mantener un rendimiento "normal", merece la pena prestar atención a esa señal, aunque el boletín de notas no encienda ninguna alarma.


El rendimiento académico no siempre refleja lo que le está costando conseguirlo. Y ese desgaste sostenido, si no se identifica a tiempo, suele pasar factura en la autoestima y en la relación con el estudio a medida que aumenta la exigencia escolar (normalmente, a partir de los últimos cursos de Primaria o el inicio de la ESO).


Si te reconoces en esto

Si al leer esto has pensado en tu hija, no es necesario esperar a que haya un problema evidente para buscar respuestas. Una evaluación psicopedagógica en Madrid nos permite valorar con detalle su perfil atencional y de aprendizaje, entender qué hay detrás de ese esfuerzo invisible, y —si corresponde— diseñar un acompañamiento que le permita rendir sin agotarse en el intento.

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